El Lúmpen de Chile

El Lúmpen de Chile

Por Daniel Godoy Gutiérrez

Cuando se dio comienzo al estallido de protestas en Chile se hablaba de las reivindicaciones del pueblo en materia principalmente de seguridad social : aumento del sueldo mínimo, rebaja de los remedios y valor del transporte, aumento de las pensiones, etc.

La violencia se fue apoderando de las calles por parte de grupos organizados y la legítima protesta de los chilenos se fue desvirtuando completamente de la solicitud original pues a estas alturas pedían : asamblea constituyente, nueva constitución y la renuncia del mandatario Piñera democráticamente electo; olvidando casi totalmente las demandas primeras.

En un acto sin precedente y denominado histórico por la propia clase política llegan a un acuerdo para establecer una hoja de ruta para la nueva constitución la que como ya es sabido deberá ser votada en abril y octubre del próximo año.

Pero al parecer lo que el poder político no entendió es que ellos son parte principal del problema y por ende es casi una ironía que sean ellos mismos los que presenten las soluciones a la ciudadanía, cuando de esta solo hay desprecio hacia su labor sino también hacia los innumerables privilegios que con fondos del Estado han gozado por décadas junto a sus hordas de militantes.

Si bien es cierto la violencia aún se encuentra descontrolada pues a diario nos informamos de nuevos incendios y saqueos no es menor la violencia que genera ver a una clase política descontrolada, dividida e intentando sacar el máximo provecho de todo cuanto sucede en materia de violencia, derechos humanos, pantalla de televisión, etc

El verdadero mal que ha causado el peor de los daños al país es el Lúmpen Partidista que viviendo, gozando y administrando las arcas del Estado se han enriquecido a costa de los derechos civiles y sociales de la gente. En su juego de eterno de la división constante se han enquistado a los organismos estatales aprovechando cual parásitos del manjar del dinero y el tráfico de influencias.

Es difícil entonces tener un país justo cuando hay un Legislativo que sólo se escucha y representa a sí mismo y un Poder Judicial que sólo juzga a los pobres.

Algo de culpa deben sentir los representantes de las distintas iglesias y credos que se han mantenido silentes : no hay sacerdotes, ni pastores, ni masones en tv; seguramente la verguenza de la complicidad les ha dejado mudos.

Y así podríamos recorrer a muchos de los estamentos de la sociedad que se niegan a reconocer que son parte de los privilegiados que han sacado los mejores trozos de la torta y que hasta hoy se niegan a reconocerlo.

Incluso cuesta creer que tras el estallido social reconocimos a familiares y vecinos convertidos en energúmenos que saqueaban tiendas y supermercados sin respeto alguno por la ley ni por el trabajo del prójimo. Era una especie de venganza pero con víctimas equivocadas, seguramente pues en el fuero interno de cada uno de nosotros habita la convicción absoluta que una vez más fuimos engañados por la clase política chilena, el verdadero Lúmpen de Chile.-

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